martes, 7 de mayo de 2019

Celta de Vigo B - SD. Ponferradina

Decimosexto desplazamiento del grupo en esta increíble temporada de nuestro equipo. Como no podía ser de otra manera y como ya viene siendo habitual, aprovechamos el fin de semana para desplazarnos hasta tierras gallegas y disfrutar de otra jornada más de amistad y fútbol con los nuestros.

En esta ocasión nos enfrentábamos al filial del Real Club Celta de Vigo en el Municipal de Barreiro, para disputar la antepenúltima de las finales previas a la pugna por el primer puesto de la tabla clasificatoria. Lo cuál es indicativo de la trascendencia y relevancia de este viaje para nosotros y para el equipo de Jon Pérez Bolo.

Partimos desde tierras bercianas hacia las 08:00h de la mañana con todo lo que conllevan los madrugones dominicales, sobre todo cuando alguno volvió de fiesta algo tarde... Aunque la verdad es que ya estamos acostumbrados a superar cualquier tipo de impedimento por alentar a este escudo y a estos colores. Destacar también el madrugón del resto de miembros del grupo desplazados con la afición de la SD. Ponferradina en el bus fletado por nuestra magnífica Federación de Peñas, el cuál aún si cabe fue mayor que el nuestro.

El viaje transcurrió sin ningún tipo de relevancia, más que la del profundo silencio del sueño mañanero y la templanza infinita del conductor que en esta ocasión aportó sus horas de descanso para que todos pudiésemos estar presentes de nuevo en otro desplazamiento con nuestra pancarta.

Llegada a Barreiro con una media hora de antelación que apenas nos permitió para mucho mas que echarnos unas cervecitas y entrar para el estadio sin mayores contemplaciones.


Hasta unos once miembros llegamos a darnos cita en esta ocasión, en un partido en el que se adelanto el conjunto local por mediación de Ibán Salvador en el minuto 9 de partido. A pesar de la calidad indiscutible de este jugador, el ex-culturalista dejó bastante que desear durante todo el encuentro. La verdad que durante algún instante nos hizo recordar a los infelices de Paulino Martínez o Santi Santos, los cuáles jamás llegaron a nada en la vida (futbolísticamente hablando).

Parecía que el partido iba a ser difícil de remontar, pero ya rozando el descanso apareció Kaxe de la nada cabeceando un córner botado por nuestro "barbas" Carlos Bravo. El delantero euskaldun mando la pelota al fondo de la portería e igualaba la contienda para empezar de nuevo en tablas la segunda mitad.


Una segunda mitad con ocasiones para ambos conjuntos, pero que finalmente no se decantó para ninguno de los dos, lo cuál nos deja un poco con la incertidumbre de saber si finalmente podremos optar por ese primer puesto que nos facilitaría mucho las cosas de cara a un posible Play-Off de Ascenso, pero tampoco es algo que dependiese de nosotros mismos. Lo que está claro es que nos quedan dos batallas. Dos finales en las que debemos luchar y guerrear hasta el final con estos #SoldadosDeBolo.

¡Nos vemos en la Curva Norte el próximo domingo!
AÚPA DEPORTIVA



lunes, 15 de abril de 2019

SD. Ponferradina - CDA. Navalcarnero

Llegó la Semana Santa, y con ella el momento del reencuentro de la mayoría de miembros del grupo en El Bierzo. Dado que la ocasión lo merecía y no queríamos dejar pasar la oportunidad de volver a disfrutar de una tarde mágica con nuestra gente de amistad, fútbol y Deportiva Ponferradina, decidimos juntarnos desde primera hora del día en una gran barbacoa en la que nos pusimos como mariscales.

Unos 35 miembros del grupo nos dimos cita para animar a "La Gloriosa" en esta trigésimo tercera jornada de liga que nos mantiene en vivo los 7/24. El aspecto de nuestra Curva Norte la verdad es que era impresionante... digno de PlayOff de ascenso.


Ante uno de los mejores ambientes en lo que va de temporada en nuestro fortín, con 6.000 espectadores en la grada, el partido comenzó con más nervios de los esperados. El rival, a pesar de su situación en la tabla y sabedor de su más que probable descenso, llegaba a nuestro Toralín con la intención de sacar algo positivo. Durante toda la primera parte el ambiente la Curva Norte no cesó de apretar y las sucesivas llegadas de la Deportiva al marco rival encendían aún más nuestros cánticos.

Los cánticos, como si de un "virus" se tratase, contagiaban a todos los rincones del estadio y poco a poco las 6.000 almas encendían el ambiente en busca del primer gol que allanara la victoria. Por su parte en el terreno de juego, el equipo continuaba buscando el primer gol sin fortuna. La primera mitad se terminaría con el 0-0 en todo lo alto, y las gargantas afinadas aún para otros 45 minutos de pasión sin límites.

Con el segundo tiempo los goles empezaron a caer y con ello la locura se empezaba a desatar. En el minuto 51, Isi abriría la lata haciendo el primero de la tarde-noche haciendo estallar la Curva Norte y todo el estadio. El gol espoleó aún más a equipo y afición y, 10 minutos más tarde, Bravo, el jugador más en forma de la Deportiva en este tramo final de temporada, ponía aún más tierra de por medio haciendo el segundo tanto del choque, que casi sentenciaba y que hacía que El Toralín se viera ganador.

Con el partido prácticamente sentenciado, la Curva Norte se volvió loca y los cánticos aumentaron en decibelios, así como en todo El Toralín, que empezaba a disfrutar de una victoria cada vez más cercana. De ahí hasta el final, las ocasiones se sucedieron mientras poco a poco el templo empezaba a caldearse con el ya conocido cántico "Deportiva Lololololo". Ante un estadio enfervorecido, Bolaños en el 88 pondría la guinda, consiguiendo su primer gol con nuestra camiseta y terminando por desatar la locura máxima.

El partido finalizaría con el estadio entonando el "A Ponferrada me Voy" y con los jugadores, en plan torero agradeciendo una vez más el apoyo enfervorizado de la grada. Un triunfo más, y un partido menos para conseguir el ansiado Play-Off y, sobre todo, conseguir el tan esperado regreso a la categoría de Plata.

¡Siempre Contigo Deportiva!

lunes, 8 de abril de 2019

El DERBI: Cultural Leonesa - SD. Ponferradina

Dicen que sólo son 3 puntos, que es un partido más, que lo importante es la clasificación al final de liga, se dicen tantas cosas de un Derbi... pero al final las palabras se quedan pequeñas ante una avalancha de sentimientos, porque al final de todo, no es un partido más, es el PARTIDO. Sentimientos que durante semanas, días, horas, minutos y segundos colapsan la mente y el corazón de muchos aficionados. Ilusiones puestas en tan solo 90 minutos, del que solo puede salir un ganador, un triunfador que alzará su victoria como si de la misma guerra se tratase.


Todo se concentra en 90 minutos de ilusión, cánticos y pasión que se salen de lo estrictamente normal. No es un partido más de liga. Tu corazón lo sabe, las pulsaciones se aceleran, tu cerebro también, no puede parar de repetir o crear imágenes que rodean a ese partido, tu estómago se llena de nervios, te muerdes las uñas, intentas controlarte; pero no puedes. Intentas relajarte, pero no paras de mirar el reloj, ese objeto que se convierte en un enemigo más, ya que las horas y los días se te hacen eternos y no sabes como acelerarlo. 

Hasta que por fin llega el día y no eres capaz de imaginar algo que no sea la victoria de tu equipo.  Toca viaje, y te preparas como si de un ritual se tratase, camiseta de la Deportiva, bufanda y bandera de El Bierzo preparada, llegó el día, llegó el DERBI. Un partido por y para la afición, el partido que desde que eres niño vives de manera diferente. Miras a tu alrededor y notas esa misma tensión, nervios, ilusión, ganas de obtener una victoria que se va más allá de ese choque, un triunfo que puede durar días incluso semanas y que puede cambiar el rumbo y la trayectoria de un equipo y una afición. 


Casi 140 días después del 0-0 en El Toralín y 812 después de la última visita a tierras cazurras, volvía una vez más el Derbi Berciano-Leonés, nuestra SOCIEDAD DEPORTIVA PONFERRADINA frente al eterno rival del otro lado del Manzanal. Cuando en julio salio el calendario, toda la afición blanquiazul tenia marcado en rojo dos días, el Derbi en nuestro templo de El Toralín, y la visita al Reino de León. Y una vez más, los templarios blanquiazules se prepararon para otro desembarco histórico a la capital del enemigo.

Una vez más, la afición no falló a su equipo y casi 2.000 enfervorizados hinchas realizaron otro desembarco para la historia del derbi. La afición blanquiazul, recargada de ilusión tras tres años de lagrimas, se ha enganchado de nuevo al conjunto comandado por Bolo y Cali , y como no, una vez más, en una muestra más de fidelidad, entre ellos, más de 20 guerreros de EB2005 nos desplazamos para presenciar  un duelo más de nuestro equipo. Desde Ponferrada, Valladolid y Madrid, Elegancia Blanquiazul como no podía ser de otra manera no falló y estuvo una vez más junto a los suyos.


El 14º desplazamiento de nuestro peña en 16 encuentros fuera de nuestras fronteras esta temporada. Un hito histórico dentro de una de las peñas más vetustas y de más relevancia dentro de las gradas de El Toralín, que esta temporada esta viviendo como ninguna otra la trayectoria de su equipo lejos de El Bierzo. Un viaje que trajo otra lección de animación que consiguió encender a todos los desplazados al campo leonés. Una muestra más de la pasión que sentimos por nuestro equipo, ya que ni los kilómetros ni la categoría es capaz de frenar esta locura en blanco y azul.

Hasta tres avanzadillas de EB2005 nos dirigimos rumbo a León desde la capital de El Bierzo, la capital de Castilla y León y la capital de España con el objetivo de invadir y conquistar el territorio enemigo. Pasado el mediodía empezamos a llegar, así como la gran masa de aficionados blanquiazules que poco a poco fuimos cubriendo de color blanquiazul el Barrio Húmedo con nuestras camisetas bufandas y sin olvidarnos de nuestra querida cruceira berciana.

Las horas previas al partido disminuían, inversamente proporcional a los nervios, que aumentaban a cada rato. Para sofocar la tensión, nos relajábamos charlando con amigos y ayudados de nuestra inseparable amiga la cerveza, que nos ayudaba a relajar el ambiente aún más si cabe. Los cánticos previos así como el "A Ponferrada me voy" empezaron a encender el ambiente y los corazones de los blanquiazules allí presentes, conscientes de que la batalla esta a punto de comenzar.

Y llegó entonces el momentos esperado, el camino al estadio. Custodiados por la policía, nos desplazamos hacía el Reino de León entre cánticos de apoyo a nuestro equipo, así como los ya repetidos cánticos ante el eterno rival, su ciudad y provincia. Ya en el interior del estadio, una hora antes del comienzo del choque y en la zona vallada para la afición berciana se empezó a poblar muy rápido de aficionados y muy pronto el Reino empezó a claudicar ante el empuje ponferradino. Las voces de los bercianos retumbaban en las cuatro esquinas del estadio leonés y la salida del equipo no hizo más que terminar de encender aún más a la ya de por si caliente grada blanquiazul.



Minutos antes del inicio del encuentro, los casi 2.000 blanquiazules enarbolamos nuestras bufandas y banderas bercianas y el "A Ponferrada me voy" atronó como otras tantas veces enmudeciendo a los 9.000 leoneses que poco podían hacer por frenar a las hordas templarias y convirtiendo el estadio en un pequeño Toralín, una muestra más de la locura y pasión de una afición única. El partido comenzó y los cánticos fueron incesantes durante los 90 minutos. Como en nuestro estadio, dirigiendo los cánticos, la afición seguía las canciones espoleando al equipo, sufriendo con las primeras ocasiones, así como un gol anulado al conjunto local.


Y llegó entonces el minuto 41, tras un perfecto centro de Son, Bravo, que como casi toda la plantilla, jugaba su primer derbi, se invento una maravillosa y espectacular tijera que tras pegar en el larguero primero, se colaba por la escuadra defendida por Palatsi, que nada pudo hacer ante el espectacular tanto del futbolista blanquiazul. Y fue entonces cuando la locura se desató, y el gol arrancó de nuestras gargantas en una explosión de alegría, éxtasis, gritos, abrazos y besos. Las caras de felicidad y los gritos unidos a la celebración de los nuestros, convirtieron el córner y ese trozo de fondo en el lugar más bonito del mundo.


Por desgracia, la alegría fue efímera y tan solo tres minutos después la Cultural empató y aunque el mazazo fue inmediato, nos levantamos y empezamos a animar con el objetivo de sacar a los nuestros adelante. Tras el descanso, los cánticos continuaron siendo la tónica , y aunque el gol no llegaría, la animación siguió retumbando en el estadio rival. El partido finalizaba con una mezcla de alegría e insatisfacción por no conseguir un triunfo que merecimos.


Sin embargo, una vez más y cuando los jugadores se acercaban a dar las gracias a la afición desplazada, el "A Ponferrada me voy" comenzó de nuevo a brotar de las miles de gargantas bercianas en una coreografía maravillosa junto a las banderas y bufandas, mientras los nuestros, atónitos y felices miraban asombrados a su siempre fiel afición.  Para finalizar, el equipo se hizo una foto ante su hinchada mientas el "Deportiva" de nuestro bombo retumbaba por los cuatro costados.


De ahí a los buses y coches con destino a nuestras respectivos destinos, con la alegría en nuestros rostros, sabedores de haber hecho historia de nuestro grupo y con el equipo una vez más lejos de Ponferrada, pero sobre todo, demostrando una vez más, la pasión, el amor y el orgullo a estos colores. Porque pase lo que pase a final de temporada, este amor seguirá intacto, porque esta locura no entiende de edades, razas, sexo, procedencia, ni distancias... porque la Deportiva siempre nos seguirá encendiendo el corazón.

Sea como sea, sea donde sea... "Siempre Contigo Deportiva".

lunes, 18 de marzo de 2019

SD. Ponferradina - Atlético de Madrid B

Jornada 29 de una liga que se antoja más que taquicárdica en este final de temporada.
El sábado nos visitaba el líder de la categoría, y daba comienzo un periodo de tiempo en el que nos tocará bregar contra viento y marea si queremos conseguir el ansiado sueño que tenemos desde hace un par de temporadas... Recordemos que nos batimos el cobre éste próximo fin de semana ante un Real Madrid Castilla que pugna con nosotros por un puesto de Play-Off.


No se trataba de un partido más, pues el adelantar los partidos de domingo a sábado hace que vivamos el ambiente de otra manera distinta, sobre todo cuando gran parte de nuestros miembros viven fuera de Ponferrada y se desplazan con asiduidad para seguir a nuestro equipo.
Hacia las 15:30h de la tarde ya comenzábamos a disfrutar de un gran ambiente de amistad y compañerismo en una terracita del centro de Ponferrada, como en las buenas ocasiones... Algo ya hacía presagiar que iba a ser una tarde-noche para no olvidar, y finalmente así fue.

Dos horas antes ya nos encontrábamos en los aledaños de nuestro preciado templo, disfrutando y compartiendo cánticos bajo el sol primaveral, y que nos hacía pensar por momentos que se trataba de una jornada de las de PlayOff, o al menos similar.

Una veintena de miembros nos dimos cita en el que sería el partido de inflexión de esta campaña. En el partido que cambiaría el rumbo no tan positivo que estaba tomando el conjunto de Jon Bolo y Cali Trueba.


La primera parte transcurrió sin goles, pero con una versión de nuestra Deportiva totalmente diferente a la que estábamos viendo en las últimas jornadas. Sería en los primeros minutos de la segunda parte cuando obtendríamos la ansiada recompensa por mediación de un gol de nuestro capitán Yuri de Souza. El brasileño mando el balón al fondo de la portería con un disparo "delicatessen".


Y con el tanto llegó el delirio a la grada de la Curva Norte, sobre todo con la celebración del gol de nuestros jugadores con nosotros. Ese gol que tanto representaba para el equipo y para la afición. El de plantarle cara al líder y recortarle distancias y dar ese giro de vuelta que todos necesitabamos, a pesar de no haber dudado ni un solo instante.


La verdad, no sabíamos como canalizar tanta euforia y adrenalina, y la vía que elegimos fue la de animar y animar al equipo sin parar hasta el minuto 90 de partido. Lo que no nos esperábamos para nada, fue la respuesta de nuestra afición a todo nuestro empeño en seguir alentando al equipo en busca de un segundo gol que sentenciara el encuentro, que a pesar de no llegar, nos mantuvimos fieles a la idea de creer hasta el final y animando sin cesar. Lo que vino después ya lo sabemos todos... Tenemos que decir que fue realmente increíble haber podido recuperar ese "Espíritu del Toralín" y haber podido llevar en volandas al equipo hacia la victoria, el cuál nos lo agradeció con creces al finalizar el partido.



lunes, 7 de enero de 2019

SD. Ponferradina - Unión Adarve

Imagínate. Día de reyes y final de las fiestas Navideñas. Domingo y a las tres de la tarde sales de tu casa para ir al estadio, a animar a tu equipo... La mayoría de nosotros con resaca de tanta fiesta navideña y otros sin ánimo porque pronto tendrían que volverse a las ciudades donde estudian o trabajan. Hace un frío invernal de la ostia, pero juega nuestro equipo y eso despierta hasta a los muertos... La Ponferradina siempre nos enciende el corazón. Muchos de nosotros salimos corriendo de esa fastidiosa comida familiar, en la que sin hablar con nadie, estás más pendiente de esa cerveza que te pone la garganta a vivir que de ese botillo traicionero... Aún así empiezas a calentar. Es día de partido y sabes cuál es el ritual.

Sales de casa y cambias tus zapatos por tus deportivas, y esa chaqueta que tanto le gusta a tu abuela se tiñe de negro... Hace un poco de sol así que te pones tus gafas, no hay nadie más chulo que tú... Bufanda de Elegancia Blanquiazul al cuello y te pones rumbo al bar, donde empiezan las mejores historias.

Allí nos encontramos y ya se olvida el cansancio, la resaca, que mañana es lunes y con suerte vas a trabajar, los problemas con tu novia, la discusión de ayer con ese amigo de siempre, las notas de los exámenes, cuánta pasta me queda, el régimen político de la conchinchina y diez mil mierdas más que en las próximas horas ni se te pasarán por la cabeza.


Esa primera cerveza podría ser perfectamente un cubata, primeros cánticos, primeros nervios. No nos jugamos nada más que volver a la senda de la victoria después de ese 3-0 en Fuenlabrada que ni tan siquiera recordamos gracias a la Navidad. Hay que ponerse el mono de trabajo en la grada y en el campo. Rival duro de roer, un Unión Adarve más compacto que vistoso al que hay que plantar cara.

Todos nos acordamos de ese gol de Yuri en el noventa y mucho el año pasado, o esa ida en la que los nuestros sorprendieron ganando 4-0, algo que de verdad si era extraño la temporada anterior. Nada nos quitaba la confianza en los nuestros.

Después de una buena sesión de cerveza el romanticismo empieza a aflorar y es hora de entrar al templo. Un cacheo, pasar el carné por el torno y el campo es tuyo. Lo llevamos pisando desde la cuna y lo seguiremos haciendo hasta la tumba, como dirían los ingleses. Ahí estás, tu puta casa, tus putos amigos, tu puto equipo por el que te duele el corazón de lunes a viernes. ¿Qué coño más necesitas?

No terminábamos de situarnos en la Curva Norte y nuestro genio ya frota la lámpara de nuevo para poner el primero en el marcador, casi no hay tiempo para celebrarlo pero cualquier excusa es buena para abrazarte con los tuyos.

Un partido quizá algo aburrido y que se hacía más soportable con el ruido del megáfono y el bombo rugiendo. La cerveza subía y el cuerpo pedía guerra. Los tuyos se entregan y tu pasión se desata.

Pese al frío, algunos no dudan en quedarse sólo con la camiseta blanca y azul, aquella que tantas veces nos ha hecho llorar, para lo bueno y para lo malo. La que con mayor orgullo se luce.

La segunda parte es más de lo mismo, fútbol trabado, más garra que juego y animación descontrolada. Llegó un barco en una contra y remató la faena, 2-0. Dani Pichín, nunca falla.

A falta de escasos segundos para el final el Unión Adarve hacia un gol de coraje y con ello finalizaba otro partido. 90 minutos de pasión que se acaban de nuevo y ya te muerdes las uñas hasta el próximo domingo. Sin duda, lo mejor de los finales de los partidos es cuando nuestros jugadores se acercan a agradecer la animación y el empuje durante el partido. Te quedas con la sensación de haber hecho las cosas bien.


Antes de marcharse al túnel de vestuarios, Gerardo Berodia, un templario que defendió nuestros colores tiene con nosotros un precioso gesto. Lo reconocemos como un guerrero y él nos regala su camiseta. Fuiste siempre un luchador, esperemos que en tu último año de fútbol sepas salvar a tu Unión Adarve y dejarnos el fútbol popular del barrio donde se merece. ¡Muchas gracias amigo!

domingo, 28 de octubre de 2018

Atlético de Madrid "B" - SD. Ponferradina


Fin de semana de frío en tierras madrileñas, pero que no impidió que nos desplazásemos hasta la capital de España con el fin de animar y alentar a nuestra Deportiva.

Partido mañanero de los que cuesta entrar en acción, sobre todo en el tema de animación, al no estar acostumbrados a este tipo de horarios y tras meternos entre pecho y espalda un madrugón de este tipo... Pero como siempre pasa allá donde vamos, al final siempre se acaba escuchando un ¡Deportiva, Deportiva!


Respecto a lo que el juego se refiere, comenzamos adelantándonos en el marcador con un gol tempranero en el minuto 8 de nuestro capitán Yuri de Souza, tras una gran carrera en solitario con el balón en los pies del delantero brasileño y que acabó colocando en el fondo de las mallas rojiblancas.

Sin embargo, como podíamos presagiar tras observar el cansancio de alguno de nuestros jugadores, (debido fundamentalmente al tremendo esfuerzo realizado en estas 10 primeras jornadas ligueras), el Atlético de Madrid B consiguió recortar distancias en el minuto 40 de la primera parte, justo antes de irnos a un descanso que debería insuflar una bocanada de aire fresco a los chicos de Jon Pérez Bolo.

En la segunda mitad ambos conjuntos salieron a por el encuentro con toda la artillería y con el objetivo de llevarse los 3 puntos a su casillero en un disputado encuentro, pero finalmente no pudo ser que el partido se decantase para ninguno de los conjuntos.

Tras el partido tocaba una larga vuelta a Ponferrada con la sensación de que seguramente pudiésemos habernos llevado el partido, pero siendo conscientes de que la acumulación de minutos de varios jugadores comienzan a achacarse ligeramente en el rendimiento que hasta ahora nos tiene acostumbrados el equipo.